Una de las cosas más fascinantes para mí en esta vida es el
despedirse de alguien. Hay tantas formas de decir adiós, en especial
dependiendo de la circunstancia en la que esto se hace. Creo que algunos de los
adioses más memorables de mi vida han sido hacia las personas que sabría que
nunca volvería a ver, incluso cuando la despedida en sí no fue algo tan
especial.
Personalmente siempre me ha gustado hablar con personas que
nunca he visto en mi vida y sé que jamás volveré a ver, en especial cuando
estos han sido extranjeros en mi país, o yo he sido el extranjero en el suyo.
Hay algo muy especial acerca de solo conocer a una persona por un dia, unas
horas, o incluso solo unos minutos. Me parece que las conversaciones que nacen
de esos encuentros son las más sinceras que uno puede tener, a menos que
deliberadamente se estén mintiendo.
Entre las conversaciones más interesantes que he tenido
puedo mencionar a una pareja de jóvenes San Dieganos (¿San Dieguinos? Que
chucha, eran de San Diego), que conocí en la estación de tren de Los Ángeles,
CA, cuando viaje a EE.UU. por primera vez. No recuerdo bien como inicio la conversación,
pero terminamos conversando acerca de música, cine, política, filosofía, etc. Él
era un estudiante de música y ella era una modelo, ambos muy amables,
atractivos e interesantes. De un momento al otro llego el tren, dijimos “It’s been a pleasure!”, ellos fueron
por su camino y yo por el mío. Nunca supe nada más de ellos.
¿Fue un placer? ¿En serio? No lo sé. Puede que si lo haya
sido. Supongo que lo fue un poco, al menos me entretuve un rato hablando con
ellos, pero ¿Por qué? Nunca los había visto en mi vida y estaba seguro que
nunca los volvería a ver, entonces ¿Por qué establecí conversación con ellos?
Creo que de alguna manera salta mi personalidad narcisista y
me da ganas de hablar con personas que no conozco solo para ver si pueden
soportar tener una conversación conmigo por más de cinco minutos sin conocerme.
Si todo sale bien, me siento un poco mejor acerca de mí mismo y puedo irme
feliz a mi hogar, ver videos de gordos borrachos cayéndose en YouTube y seguir
con mi vida cotidiana tranquilo.
Pero en fin, lo que me interesa de estas personas no es eso
precisamente, pero es ¿Cómo decirles adiós? A los San Dieguinos (¿O San Diega-QUE
CHUCHA) les dije “¡Fue un placer!” y luego cada quien se fue por su lado, pero ha
habido otras situaciones en las cuales simplemente ¡no tengo la menor idea de
que decir!
Recuerdo por ejemplo el vuelo de una hora que hice desde Los
Ángeles a San Diego apenas llegue a EE.UU. por primera vez. En todas mis previas
experiencias de vuelo siempre había estado sentado al costado de algún familiar
o algún amigo, pero por primera vez en mi vida estaba sentado al costado de un
extraño. Era un chico joven como yo, no le ponía más de 18 años. Creo que
entable conversación con el mencionándole que era mi primera vez en EE.UU. y pidiéndole
recomendaciones sobre qué hacer una vez que llegara a San Diego. ¡Un tema llevo
al otro y terminamos hablando de todo!
A diferencia de mi conversación con los San Dieg-uuhh-las
personas de San Diego, esta conversación duro mucho más tiempo. Conversé con él
durante todo el vuelo. Al llegar a San Diego, una vez que aterrizo el avión, sentí
por primera vez lo que se volvería un sentimiento recurrente después de haber
tenido una conversación larga con un extraño. El no saber cómo decirle a
alguien “¡Adiós! ¡Hasta Nunca!”, y se notaba que él estaba pensando en
exactamente lo mismo. Finalmente solo le dije “Goodbye, and good luck!”, “¡Adiós,
y buena suerte!”. Me pareció lo indicado.
Tampoco supe nunca más sobre ese joven San Die… SOBRE ESE
HUEVON DEL AVION, pero lo que sé es que gracias a él aprendí que me encanta
tener conversaciones con personas que nunca volveré a ver. No tienes que
pretender nada, si la conversación no funciona, acaba, y listo, pero si
funciona, tienes un libro abierto en el cual escribir una pequeña historia que
posiblemente ellos cuenten algún día, así como yo ahora.
¿Me pregunto si esos tres también recuerdan esas
conversaciones y despedidas?
…¿O solo soy yo pensando demasiado las cosas?