Monday, September 07, 2015

Adios! Goodbye! Au Revoir!

Una de las cosas más fascinantes para mí en esta vida es el despedirse de alguien. Hay tantas formas de decir adiós, en especial dependiendo de la circunstancia en la que esto se hace. Creo que algunos de los adioses más memorables de mi vida han sido hacia las personas que sabría que nunca volvería a ver, incluso cuando la despedida en sí no fue algo tan especial.

Personalmente siempre me ha gustado hablar con personas que nunca he visto en mi vida y sé que jamás volveré a ver, en especial cuando estos han sido extranjeros en mi país, o yo he sido el extranjero en el suyo. Hay algo muy especial acerca de solo conocer a una persona por un dia, unas horas, o incluso solo unos minutos. Me parece que las conversaciones que nacen de esos encuentros son las más sinceras que uno puede tener, a menos que deliberadamente se estén mintiendo.

Entre las conversaciones más interesantes que he tenido puedo mencionar a una pareja de jóvenes San Dieganos (¿San Dieguinos? Que chucha, eran de San Diego), que conocí en la estación de tren de Los Ángeles, CA, cuando viaje a EE.UU. por primera vez. No recuerdo bien como inicio la conversación, pero terminamos conversando acerca de música, cine, política, filosofía, etc. Él era un estudiante de música y ella era una modelo, ambos muy amables, atractivos e interesantes. De un momento al otro llego el tren, dijimos “It’s been a pleasure!”, ellos fueron por su camino y yo por el mío. Nunca supe nada más de ellos.

¿Fue un placer? ¿En serio? No lo sé. Puede que si lo haya sido. Supongo que lo fue un poco, al menos me entretuve un rato hablando con ellos, pero ¿Por qué? Nunca los había visto en mi vida y estaba seguro que nunca los volvería a ver, entonces ¿Por qué establecí conversación con ellos?

Creo que de alguna manera salta mi personalidad narcisista y me da ganas de hablar con personas que no conozco solo para ver si pueden soportar tener una conversación conmigo por más de cinco minutos sin conocerme. Si todo sale bien, me siento un poco mejor acerca de mí mismo y puedo irme feliz a mi hogar, ver videos de gordos borrachos cayéndose en YouTube y seguir con mi vida cotidiana tranquilo.

Pero en fin, lo que me interesa de estas personas no es eso precisamente, pero es ¿Cómo decirles adiós? A los San Dieguinos (¿O San Diega-QUE CHUCHA) les dije “¡Fue un placer!” y luego cada quien se fue por su lado, pero ha habido otras situaciones en las cuales simplemente ¡no tengo la menor idea de que decir!

Recuerdo por ejemplo el vuelo de una hora que hice desde Los Ángeles a San Diego apenas llegue a EE.UU. por primera vez. En todas mis previas experiencias de vuelo siempre había estado sentado al costado de algún familiar o algún amigo, pero por primera vez en mi vida estaba sentado al costado de un extraño. Era un chico joven como yo, no le ponía más de 18 años. Creo que entable conversación con el mencionándole que era mi primera vez en EE.UU. y pidiéndole recomendaciones sobre qué hacer una vez que llegara a San Diego. ¡Un tema llevo al otro y terminamos hablando de todo!

A diferencia de mi conversación con los San Dieg-uuhh-las personas de San Diego, esta conversación duro mucho más tiempo. Conversé con él durante todo el vuelo. Al llegar a San Diego, una vez que aterrizo el avión, sentí por primera vez lo que se volvería un sentimiento recurrente después de haber tenido una conversación larga con un extraño. El no saber cómo decirle a alguien “¡Adiós! ¡Hasta Nunca!”, y se notaba que él estaba pensando en exactamente lo mismo. Finalmente solo le dije “Goodbye, and good luck!”, “¡Adiós, y buena suerte!”. Me pareció lo indicado.

Tampoco supe nunca más sobre ese joven San Die… SOBRE ESE HUEVON DEL AVION, pero lo que sé es que gracias a él aprendí que me encanta tener conversaciones con personas que nunca volveré a ver. No tienes que pretender nada, si la conversación no funciona, acaba, y listo, pero si funciona, tienes un libro abierto en el cual escribir una pequeña historia que posiblemente ellos cuenten algún día, así como yo ahora.

¿Me pregunto si esos tres también recuerdan esas conversaciones y despedidas?


…¿O solo soy yo pensando demasiado las cosas?

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